Nosepick no nació en una reunión de marketing.
Tenía 16 años, un póster de Mark Gonzalez en la pared de mi cuarto en Ramos Mejía y cero plata.
Empecé pintando remeras a mano para mi hermano Jorge y los amigos del barrio. Por Jorge conocí F'you, el local de música de Atilio en la Galería Churba. Hice un trabajo de pintura para él, hasta que un día conocí a Javier Ferrari, uno de los primeros skaters de Buenos Aires.
Me vio pintar y me dijo: "¿A mano? No. Vos tenés que usar schablones para hacer más rápido." Fuimos a su casa y ahí entendí todo. Schablones de Mark Gonzalez, Circle Jerks, Faction. El mundo que yo quería.
Con eso empecé a producir remeras de skate en serio. En 1986 una revista me ofreció espacio publicitario y me dijo "inventate una marca". Miré el póster de Gonzalez y el nombre apareció solo. Nosepick.
Éramos la única marca argentina de remeras de skate. Los locales de todo el país me buscaban. Armé un team con los mejores del momento: Mariano González, Pablo Ipucha, Chara, Iván, Orkopp y July.
En 1988 abrí mi primer local en el primer piso de la Galería Los Andes. Al año conseguí un local en el subsuelo y me mudé a la emblemática Galería Churba, en Cabildo y Juramento, donde se cruzaban punks, skaters y skinheads. Ahí también tuve un local de tattoo. Después la demolieron para construir Tower Records. Lo vi desde mi local de Juramento 2423.
En 2001 me fundí. Estuve 8 años fuera del sistema. Pero nunca me fui. Seguí.
40 años no son 40 años de éxito. Son 40 años de caerme, levantarme y seguir.
El 31 de julio de 2026 cerré el local. Se terminó el mostrador para mí, pero Nosepick como marca sigue desde acá.
Muchas gracias a cada skater, punk y pibe del barrio que cruzó la puerta.
Let things flow.